Los beneficios de contar con colaboradores motivados son muchos: mayor compromiso y potencial creativo, mejor rendimiento laboral y competitividad, y, sin dudas, uno de los factores más importantes para alcanzar el éxito de una organización. Cuando un equipo no siente esas ganas que llevan a que, en conjunto, tiren todos del mismo carro, por más ideas brillantes o ejecutivos eficaces que tengan las empresas, poco puede lograrse (o los resultados serán ínfimos comparados con lo que podrían haber alcanzado).

Son much@s l@s líderes que saben esto y por eso es uno de los temas que traen a diario en sus consultas en los procesos de coaching: la motivación de l@s colaborador@s es una de las conversaciones más recurrentes en ese espacio.

Por eso, te comparto algunos de los desafíos que escucho cotidianamente en ejecutivos y líderes a l@s que acompaño en su proceso a través del coaching, para que vos también puedas empezar a trabajar en ellos:

  1. Dificultad para que l@s colaboradores sientan motivación. A veces, l@s líderes están apasionados por el proyecto que tienen entre manos, pero no se sienten acompañad@s por sus equipos. ¿No les interesa?, ¿están desganad@s?, ¿es un problema?. La respuesta a todo eso, si bien siempre puede ser un sí absoluto, suele ser un “sí, pero” porque el inconveniente radica, por lo general, en el foco con el que l@s líderes les están “vendiendo” el proyecto a sus colaborador@s. Aquello que me motiva a mí no necesariamente motiva a otras personas, mi propósito a la hora de avanzar con un proyecto no es igual al de l@s demás. ¿Qué motivaría a tu equipo para subirse al mismo tren en el que estás vos? ¿Cuál es su propósito profesional? Para conocer esto, es muy importante la escucha activa, tener instancias de feedback y feedforward en las que puedan dar a conocer sus intereses. Cuando sepas qué motiva a cada persona, vas a saber tanto quiénes son l@s colaborador@s ideales para el trabajo así como el foco con el que deberías presentarles la propuesta para que la hagan propia.
  2. Falta de acompañamiento. Así como hay líderes con tendencia al micromanagement, hay otros que se desentienden del proceso y solo piden los resultados. Si querés ser un líder positivo, acompañá y propiciá el crecimiento de tu equipo. Este rol no significa controlar, ni ser un tutor, sino que implica estar atent@s a las necesidades, a que sepan que están acompañad@s y, fundamentalmente, que no se sientan solos para encontrar los resultados.
  3. El reconocimiento. Con esto no me refiero solamente a celebrar el objetivo cumplido. El reconocimiento es una instancia que debe acompañar el camino, el durante del proyecto. Para esto, es bueno ir haciendo chequeos, realizar check in y check out, que nos permiten ver saber dónde estamos parad@s, qué precisan las personas, qué ajustes hay que hacer y cómo acompañarlos en sus necesidades.

“Querer es necesario, pero no siempre es suficiente”. Por eso, si notás la falta de motivación, te invito a que contactemos para iniciar junt@s ¡la transformación de tu equipo!

Por Verónica Salatino, Verónica Salatino, Licenciada en Comunicación (UBA) y Coach Ejecutiva (ICF), Head & Founder de Makana Comunicación Estratégica & Coaching Ejecutivo.

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